Formación bonificable por FUNDAE: 5 errores que cuestan dinero
El crédito de formación se pierde si no se usa antes de fin de año. Cinco errores habituales al bonificar un curso in-company y cómo evitarlos.
Cada empresa que cotiza por formación profesional tiene un crédito para formar a su equipo. No es una subvención que haya que pedir: ya es suyo. Y tiene una condición muy sencilla: si no se usa antes de que acabe el año, se pierde.
Por eso el otoño es el momento en el que más empresas se acuerdan de FUNDAE. Y también el momento en el que más errores se cometen, por las prisas. Estos son los cinco que más dinero cuestan.
1. Acordarse en diciembre
El crédito es anual. La bonificación se aplica en las cotizaciones del mismo año, como muy tarde en la de diciembre. Si el curso se decide a finales de noviembre, ya no hay margen para diseñarlo bien, comunicarlo y hacerlo. La formación acaba siendo la que había libre, no la que el equipo necesitaba.
Lo mejor es reservar las fechas en septiembre u octubre, aunque la formación sea en noviembre.
2. Comunicarlo tarde a FUNDAE
Cada grupo de formación se comunica a FUNDAE antes de empezar, con al menos 2 días naturales de antelación. Si no se comunica a tiempo, ese grupo no se puede bonificar. Es un trámite pequeño, pero es el error más caro, porque no tiene arreglo.
3. No cuidar la asistencia
Para que la formación cuente, cada participante tiene que asistir al menos al 75 % de las horas. En un curso de dos jornadas, faltar a media mañana por una reunión puede dejar a esa persona fuera de la bonificación. Conviene avisar al equipo antes y elegir fechas en las que nadie tenga un cierre o un viaje.
4. Olvidar la parte que pone la empresa
A partir de 6 personas en plantilla, la empresa también aporta una parte del coste de la formación. Se llama cofinanciación privada y se puede cubrir, en parte, con el salario de los participantes durante las horas de curso. Tenerla en cuenta desde el principio evita sorpresas en el presupuesto.
5. Gastar el crédito en lo que nadie va a usar
El error más habitual no es de trámite. Es usar el crédito en un curso genérico solo porque «había que gastarlo». La formación bonificada sigue siendo tiempo de tu equipo fuera de su trabajo. Si no cambia nada el lunes siguiente, sale cara aunque la pague FUNDAE.
La idea con la que me quedo
El crédito de formación es dinero de tu empresa. La pregunta no es cómo gastarlo antes de diciembre, sino qué conversación, qué habilidad o qué problema de tu equipo quieres que cambie con él.
Cómo lo hacemos nosotros
Todos nuestros cursos son bonificables por FUNDAE. La gestión la hace tu empresa o la gestora que ya os lleva FUNDAE. Nosotros nos centramos en lo nuestro: diseñar la formación con vuestros casos reales y que se note después.
Si quieres ver cómo funciona paso a paso, mira nuestra guía de formación bonificable por FUNDAE o cuéntame tu reto y vemos qué curso encaja con vuestro equipo.









